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martes, 10 de mayo de 2011

Sobre los autores de los poemas, Pablo Neruda

"Me gusta cuando callas", es otro eslabón poetico de Retrato. este poema se incluye en la obra de Pablo Neruda, "Veinte poemas de amor y una canción desesperada".
 Publicado en 1924, el poemario lanzó a Neruda a la fama con apenas 19 años de edad, y es una de las obras literarios de mayor renombre del siglo XX en el lenguaje español.


Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa basta.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.


    Foto: Saúl Esclarín

miércoles, 27 de abril de 2011

Sobre los autores de los poemas, Jose de Espronceda.

«La canción del pirata» es otro de los poemas que nutren “Retrato”,  poema escrito por José de Espronceda y publicado en Poesías (1840). Exalta a un pirata como ejemplo de personalidad original, que vive al margen de la sociedad despreciando las convenciones y los bienes materiales. El protagonista tiene como máximo ideal la libertad.

El pirata aparece representado como figura heroica. La libertad es su máximo ideal. Se narra la historia de un pirata, que siguiendo sus ideales de libertad, se va a la mar con su velero donde nadie le va a imponer ninguna ley y donde es libre, desafiando a la muerte.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

                                                 Foto: Saúl Esclarín

viernes, 22 de abril de 2011

Sobre los autores de los poemas, Miguel Labordeta

Miguel  Labordeta (1921-1969), nació y murió en Zaragoza, ciudad a la que estuvo vinculada su vida y su obra poética. Su obra constituye, según algunos críticos, “uno de los logros más singulares, una de las aventuras líricas más hermosas de nuestra literatura de posguerra”, pero es poco conocida porque él siempre quiso mantenerse al margen de mundo comercial literario. Poeta de cierto tono e influencia surrealista, domina, sin embargo, en su “voz lírica” el soliloquio, la vivencia personal de la temporalidad y la reflexión sobre el ser mismo del hombre. Son sus libros: Sumido 25 (1948), Violento idílico (1949), Transeúnte central (1950), Memorándum (1959), Epilírica (1961), Punto y aparte (1967, antología), Los Soliloquios (1969). En 1972 fueron publicadas  Autopía y sus Obras Completas. Publicó también la tragicomedia Oficina de Horizonte (1960).

¿Quién no se ha preguntado, al contemplar alguna foto antigua, qué queda en nosotros  de aquel niño que éramos, que fuimos? Suele surgirnos de inmediato una reflexión, que ya plantearon los antiguos, o quizá el hombre de todos los tiempos, sobre la transformación que en nosotros ha ejercido, y ejerce, el paso del tiempo. A veces nos produce un poco de tristeza y añoranza; y hasta puede ocurrir que, desde nuestro tiempo presente, no nos reconozcamos y sintamos como extraño nuestro aspecto antiguo, nuestras antiguas ambiciones, pensamientos o sueños.

En este poema, Retrospectivo Existente, uno de los cuales compone el repertorio de Retrato, Miguel Labordeta expresa sentimientos y pensamientos  de este tipo.

Me registro los bolsillos desiertos
para saber dónde fueron aquellos sueños.
Invado las estancias vacías
para recoger mis palabras tan lejanamente idas.
Saqueo aparadores antiguos,
viejos zapatos, amarillentas fotografías tiernas,
estilográficas desusadas y textos desgajados del Bachillerato,
pero nadie me dice quién fui yo.

Aquellas canciones que tanto amaba
no me explican dónde fueron mis minutos,
y aunque torturo los espejos
con peinados de quince años,
con miradas podridas de cinco años
o quizá de muerto,
nadie,
nadie me dice dónde estuvo mi voz
ni de qué sirvió mi fuerte sombra mía
esculpida en presurosos desayunos,
en jolgorios de aulas y pelotas de trapo,
mientras los otoños sedimentaban
de pálidas sangres
las bodegas del Ebro.

¿En qué escondidos armarios
guardan los subterráneos ángeles
nuestros restos de nieve nocturna atormentada?
¿Por qué vertientes terribles se despeñan
los corazones de los viejos relojes parados?
¿Dónde encontraremos todo aquello
que éramos en las tardes de los sábados,
cuando el violento secreto de la Vida
era tan sólo
una dulce campana enamorada?
Pues yo registro los bolsillos desiertos
y no encuentro ni un solo minuto mío,
ni una sola mirada en los espejos
que me diga quién fui yo.

miércoles, 20 de abril de 2011

Sobre los autores de los poemas, Juan Ramón Jimenez

Poeta español y premio Nobel de Literatura. Nació en Moguer (Huelva), y estudió en la Universidad de Sevilla. Los poemas de Rubén Darío, el miembro más destacado del modernismo en la poesía española, le conmovieron especialmente en su juventud.

En 1900 publicó sus dos primeros libros de textos: Ninfeas y Almas de violeta. Poco después se instalaría en Madrid, haciendo varios viajes a Francia y luego a Estados Unidos, donde se casó con la que ya sería su compañera ejemplar de toda la vida, Zenobia Camprubí. En 1936, al estallar la Guerra Civil española se vio obligado a abandonar España. Estados Unidos, Cuba y Puerto Rico, fueron sus sucesivos lugares de residencia. Moriría en este último país, donde recibió ya casi moribundo la noticia de la concesión del Premio Nobel.

La obra poética de Juan Ramón Jiménez es muy numerosa, con libros que a lo largo de su vida, en un afán constante de superación, fue repudiando o de los que salvaba algún poema, casi siempre retocado en sus sucesivas selecciones. Las principales son Poesías escogidas (1917), Segunda antología poética (1922), Canción (1936) y Tercera antología (1957).

Diario de un poeta recién casado (1917), escrito básicamente durante su viaje a Estados Unidos, donde conoció y se casó con Zenobia, es uno de los grandes libros de la poesía española. 

Su libro escrito en prosa poética -y al que le debe gran parte de su fama universal- es Platero y yo (1917), donde funde fantasía y realismo en las relaciones de un hombre y su asno. Es el libro español traducido a más lenguas del mundo, junto con Don Quijote de Miguel de Cervantes. 

Quizás no haya otra figura en la historia de la literatura española contemporánea que haya sufrido tantos encasillamientos empobrecedores como la de Juan Ramón Jiménez. Algunos menos justificados que otros, pero todos igualmente reveladores de una imagen simplificadora de lo que seguramente es la obra poética más compleja y contradictoria de la poesía española del xx. Junto a otros muchos motivos, parte de esa visión simplificada y empobrecida se debe quizás a un hecho insólito pero cierto. A estas alturas todavía hay una parte considerable de la obra juanramoniana que resulta desconocida para los lectores. Son bastantes los textos y proyectos de libros —sobre todo de prosa— que permanecen inéditos. Desde hace años se viene reclamando una urgente y rigurosa labor de crítica textual que ponga orden en el complejo mundo de las ediciones juanramonianas. Afortunadamente varios especialistas en su obra trabajan desde hace tiempo en esta dirección, sacando a la luz proyectos de libros que el autor dejó sin publicar a su muerte, y que una y otra vez nos sorprenden al mostrarnos a un Juan Ramón desconocido e inédito.


martes, 12 de abril de 2011

Sobre los autores de los poemas, Antonio Machado

Otro gran autor que compone con su poesía el repertorio de Retrato es Antonio Machado.

 Nació en Sevilla y vivió luego en Madrid, donde estudió. En 1893 publicó sus primeros escritos en prosa, mientras que sus primeros poemas aparecieron en 1901. Viajó a París en 1899, ciudad que volvió a visitar en 1902, año en el que conoció a Rubén Darío, del que será gran amigo durante toda su vida. En Madrid, por esas mismas fechas conoció a Unamuno, Valle-Inclán, Juan Ramón Jiménez y otros destacados escritores con los que mantuvo una estrecha amistad. Fue catedrático de Francés, y se casó con Leonor Izquierdo, que morirá en 1912. En 1927 fue elegido miembro de la Real Academia Española de la lengua. Durante los años veinte y treinta escribió teatro en compañía de su hermano, también poeta, Manuel, estrenando varias obras entre las que destacan La Lola se va a los puertos, de 1929, y La duquesa de Benamejí, de 1931. Cuando estalló la Guerra Civil española estaba en Madrid. Posteriormente se trasladó a Valencia, y Barcelona, y en enero de 1939 se exilió al pueblo francés de Colliure, donde murió en febrero. 

El poema retrato de Antonio Machado también compone el repertorio de nuestra obra que recibe el mismo nombre “Retrato”. Este poema que pertenece al poema numero XCVII del libro Campos de Castilla escrito entre los años 1907-1917. Retrata claramente las características principales de este libro que son por ejemplo la descripción, las reflexiones o la decadencia de España.

viernes, 8 de abril de 2011

Sobre los autores de los poemas, Jaime Gil de Biedma

Uno de los autores que componen con su poesía el repertorio de “Retrato”, es Jaime Gil de Biedma.
Nacido en Barcelona en 1929 en el seno de una familia de la alta burguesía.  Inició sus estudios de Derecho en Barcelona y los continuó en Salamanca, por cuya universidad se licenció. Su poesía, de tono elegíaco, enlaza con la de Vallejo, Antonio Machado y con el delicado erotismo de Cernuda. Aunque su obra no es muy extensa, es una de las que más influencia ha ejercido en las generaciones recientes.

Su primer libro, «Según sentencia del tiempo», se publicó en 1953, seguida de «Compañeros de viaje» en 1959, «En favor de Venus» en 1965, «Moralidades» en 1966, «Poemas póstumos» en 1968, «Las personas del verbo» en 1975 y 1982, donde recoge su poesía hasta esas fechas. Escribió agudos ensayos literarios, y después de su muerte se editó un diario suyo, «Retrato del artista». 


Todo ello le lleva a dejar prácticamente de escribir hasta el momento de su muerte. Enfermo de SIDA muere en Barcelona el 8 de Enero de 1990. Su trayectoria como poeta había terminado muchos años antes, puede ser porque la vocación literaria dejará paso a la pasión por la lectura, o puede porque como el mismo va a decir: “yo creía que quería ser poeta, pero en el fondo quería ser poema…”


Emblema, para muchos, de la Generación del 50, hoy el buque más clásico de nuestras letras, a los 21 años de su muerte, Gil de Biedma es un clásico que acertó-en los años 60- a llevar a nuestra poesía un voz coloquial, muy trabajada y muy refinada de materia literaria, que alguien definió como una confesión junto aun vaso de whisky.